BIENVENIDOS
Dios ya conoce el futuro y la Esperanza es propia de la persona humana, propia de aquel que yerra, de aquel que no es perfecto, de aquel que no sabe como será el futuro.
BIENVENIDO@S
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domingo, 12 de mayo de 2013
jueves, 25 de abril de 2013
Las personas constituyen las Organizaciones
El especialista en recursos humanos tiene dos alternativas: estudiar a las
personas como personas (dotadas de personalidad e individualidad, aspiraciones,
valores, actitudes, motivaciones y objetivos indiv.) o como recursos (dotados
de habilidades, capacidades, destrezas y conocimientos necesarios para
desarrollar labores empresariales).
Las org. no disponen de datos o medios para comprender la
complejidad de sus miembros.
VARIABILIDAD HUMANA
Si las organizaciones se componen
de personas, el estudio de las personas constituye el elemento básico pare
estudiar las organizaciones y, principalmente, la ARH.
COGNICIÓN HUMANA
Cognición es la manera como
una persona se percibe e interpreta a sí misma o al medio externo. La cognición
es el filtro personal a través del cual la persona se ve y siente y percibe el
mundo que lo rodea.
Teorías para comprender el
comportamiento de las personas:
a) Teoría del campo (Lewis):
explica por qué cada indiv. puede percibir e interpretar de manera diferente,
un mismo objeto, situación o persona. La comprensión del comportamiento humano
depende de dos suposiciones básicas:
1 – El comportamiento humano se
deriva de la totalidad de los hechos coexistentes que lo rodean.
2 – Esos hechos coexistentes tienen
el carácter de un campo dinámico, llamado “campo psicológico”. Ese campo
psicológico es el ambiente vital que comprende la persona y su ambiente
psicológico. La valencia es positiva cuando puede o pretende satisfacer las
necesidades del indiv., y es negativa cuando puede o pretende causar algún daño
o perjuicio.
b) Teoría de la disonancia
cognitiva (Festinger): el indiv. se esfuerza para establecer un estado de consonancia
o coherencia con él mismo. Las personas no toleran la incoherencia y cuando
ella ocurre el indiv. se halla motivado para reducir el conflicto, el cual se
denomina disonancia. El elemento cognitivo es una creencia, conocimiento u
opinión que el indiv. tiene de sí mismo o del medio externo. La disonancia
cognitiva ocurre generalmente en situaciones que implican un proceso de
decisión en una persona.
Las personas se comportan, no de acuerdo con la realidad
propiamente dicha, sino con la manera de percibir y sentir conforme a sus
conocimientos personales.
Diferencias entre eficiencia y eficacia:
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Eficiencia
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Eficacia
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# Énfasis en los medios
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# Énfasis en los resultados
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# Hacer las cosas
correctamente
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# Hacer las cosas correctas
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# Resolver problemas
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# Lograr objetivos
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# Salvaguardar los recursos
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# Utilizar los recursos de
manera óptima
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# Cumplir las tareas y
obligaciones
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# Obtener resultados
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# Capacitar a los
subordinados
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# Proporcionar eficacia a los
subordinados
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# Conservar las máquinas
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# Máquinas disponibles
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HACIA LAS SOCIEDADES DEL CONOCIMIENTO
La UNESCO, en virtud de sus ámbitos de competencia,
cuenta con unos conocimientos técnicos y una experiencia inestimables para
hacer frente a un desafío de esta envergadura. La revolución tecnológica y
cognitiva que hemos heredado del siglo XX ha dado una nueva dimensión al
mandato de la Organización, haciendo que sean cada vez más estimulantes los
desafíos estratégicos y complejos que ha de afrontar hoy en día. Los capítulos que
se presentan en este ensayo del Informe Mundial de la UNESCO ponen de
manifiesto la necesidad de sentar las nuevas bases de una ética que oriente a
las sociedades del conocimiento en su evolución. Una ética de la libertad y de
la responsabilidad, que ha de basarse en el aprovechamiento compartido de los
conocimientos.
En el Capítulo 1, en su tema de la sociedad de la
información a las sociedades del conocimiento,
Se hace hincapié en la necesidad de consolidar dos pilares de la sociedad
mundial de la información que hasta ahora se han garantizado de forma muy
desigual: el acceso a la información para todos y la libertad de expresión. En
efecto, hay que preguntarse si la desigualdad de acceso a las fuentes,
contenidos e infraestructuras de la información no pone en tela de juicio el
carácter realmente mundial de la sociedad de la información y compromete, por
lo tanto, el desarrollo de las sociedades del conocimiento. Los fundamentos de una
sociedad de la información y del conocimiento nunca se podrán reducir a los
adelantos tecnológicos exclusivamente. Nuestra época es escenario de
transformaciones y cambios radicales tan considerables que algunos no vacilan
en afirmar que estamos viviendo una tercera revolución industrial la de las
nuevas tecnologías de la información y la comunicación que va acompañada por un
cambio en el régimen de los conocimientos.
Por otra parte el Capítulo 2, señala que las sociedades
en redes y conocimiento de nuevas tecnologías examinan los cambios: en este
capítulo se plantea la cuestión de saber si con las nuevas modalidades de conservación
del conocimiento estamos pasando de sociedades de la memoria a sociedades del
conocimiento.
Desde esta perspectiva el Capítulo 3, Las sociedades del
aprendizaje, en un momento en que las mutaciones cada vez más rápidas
cuestionan los antiguos modelos y la capacidad de innovación cobran una
creciente importancia, la dinámica cognitiva de nuestras sociedades ha llegado
a constituir una problemática esencial. se muestra hasta qué punto esas
mutaciones han ido unidas, en el plano pedagógico y educativo, a un
desplazamiento del interés por los poseedores del saber hacia los que tratan de
adquirirlo, no sólo en el marco de los sistemas formales de educación, sino
también en las actividades profesionales y la educación informal, en la que
desempeñan un papel tan importante la prensa y los media audiovisuales. El
modelo del aprendizaje se ha difundido mucho más allá del universo de los educadores
y se ha extendido a todos los niveles de la vida económica y social.
En este mismo orden el Capítulo 4, ¿Hacia la educación para todos
a lo largo de toda la vida?, La
escolarización universal y una oferta educativa adecuada no bastan de por sí
para garantizar la eficacia y el éxito de la educación, que dependen también de
la calidad de esa oferta. Algunos factores de dicha calidad se conocen desde
hace tiempo: la proporción de alumnos por docente, la formación de los
educadores, la calidad de las infraestructuras existentes o el material de que
disponen los alumnos y los profesores. Todos estos factores guardan una
relación estrecha con el gasto en educación, sobre todo el efectuado por los
poderes públicos. La educación básica para todos sigue siendo una prioridad
absoluta. Además, la educación de los adultos que podía parecer poco pertinente
en países donde las necesidades básicas en materia de educación distan mucho de
haber sido satisfechas ha adquirido hoy en día una importancia absolutamente
decisiva por ser una condición esencial del desarrollo. Se examinan consecuencias
de esta dinámica con respecto a la realización del derecho a la educación
universalmente proclamado. Así, la educación para todos a lo largo de toda la
vida puede constituir una respuesta a la creciente inestabilidad del empleo y
los oficios y carreras profesionales vaticinada por la mayoría de los especialistas
en prospectiva.
El Capítulo 5, El futuro de la enseñanza superior, Si
bien es verdad que la oferta educativa se diversifica a medida que los
conocimientos progresan, la “masificación” de la enseñanza superior supone
nuevas cargas para los presupuestos de los Estados. Un número cada vez mayor de
centros docentes recurre a otras modalidades de financiación, sobre todo de
procedencia privada. Por eso, se ha creado una trama compleja de instituciones
públicas o privadas en la que ya no se da un modelo único de universidad. Para
garantizar la calidad y pertinencia de los sistemas de enseñanza superior emergentes
será necesario mejorar la cooperación internacional. Si no se hace nada a este
respecto, los países que carecen de tradición universitaria corren el riesgo de
verse afectados de lleno por este fenómeno, que conduce a la aparición de
auténticos mercados de la enseñanza superior.
En el Capítulo 6, ¿Una revolución en la investigación?,
se hace hincapié en la importancia que se ha de conceder a la ciencia y la
tecnología. La propia idea de sociedades del conocimiento debe mucho al
desarrollo de la investigación y la innovación científicas. Los protagonistas y
los centros de actividades científicas están experimentando actualmente una
honda mutación. Teniendo en cuenta la presencia cada vez mayor del mercado en
el ámbito de las actividades científicas, es a éstos a quienes corresponde
crear en el punto de intersección de los sectores científico, económico y
político sistemas de investigación e innovación que propicien el desarrollo sostenible
y redunden en beneficio tanto de los países del Norte como del Sur. Los nuevos
modelos de aprovechamiento compartido de los conocimientos así es como la
ciencia y la tecnología podrá contribuir a edificar sociedades del conocimiento
basadas en la integración y participación de todos.
En el Capítulo 7, Las ciencias, el público y las sociedades
del conocimiento, se pone de manifiesto el papel del público en el debate sobre
los beneficios y los riesgos que entraña la utilización de las nuevas tecnologías
y de los resultados de la investigación científica, especialmente en el ámbito
de las biotecnologías y las nanotecnologías. De hecho, la problemática económica
y social ocupa un lugar cada vez más importante en la conducción de la
investigación y la innovación. Además, el creciente peso de la ciencia y la
tecnología es cada vez más el elemento central de intensos debates éticos y
políticos, sobre todo cuando se trata de la alimentación, la demografía y el medio
ambiente. Las ciencias y tecnologías son ahora materia de gobernanza y, por
consiguiente, entran en el ámbito de responsabilidad de sus protagonistas, es decir
los científicos y los encargados de adoptar decisiones tanto en el sector
público como privado. Esta nueva situación exige una redefinición de las normas
y supone un fortalecimiento de las capacidades éticas y científicas, así como
la mejor información científica del público. De ahí la importancia que revisten
los comités de ética, la enseñanza de las ciencias y la sensibilización eficaz
del público, que requiere una mediatización lograda de la ciencia y la
tecnología.
En el Capítulo 8, Riesgos y seguridad humana en las
sociedades del conocimiento, se estudia la aparición de una sociedad del riesgo.
Por muy prometedor que sea, el acceso de un gran número de personas a los
recursos cognitivos puede causar también perjuicios irreparables o crear
peligros imprevisibles. A este respecto, cabe preguntarse si el desarrollo de
las sociedades del conocimiento no constituye precisamente uno de los medios
más eficaces para hacer frente a esta nueva y compleja situación. Asimismo, se
plantea la cuestión de saber si ante la multiplicación de los riesgos una
gestión adecuada del conocimiento permitiría liberarse de temores y coerciones y
atenuar la incertidumbre que trae consigo el advenimiento de sociedades
complejas.
¿El desarrollo de las sociedades del conocimiento puede
acentuar la tendencia actual a la homogeneización de las culturas? En el Capítulo
9, Conocimientos locales y autóctonos, diversidad lingüística y sociedades del
conocimiento, se examina la paradoja que supone hablar del desarrollo de
sociedades del conocimiento cuando en el mundo entero desaparecen las lenguas,
se olvidan las tradiciones y se marginan o decaen las culturas vulnerables.
Cuando hablamos de sociedades del conocimiento, ¿a qué conocimiento nos
referimos? A menudo se sospecha que con esta expresión se está haciendo
referencia sobre todo al conocimiento científico y técnico que se halla
concentrado principalmente en los países industrializados. ¿Qué ocurre entonces
con los conocimientos locales, y más concretamente con los autóctonos o
“indígenas”? Otra cuestión relacionada con la diversidad es el multilingüismo, que
facilita considerablemente el acceso al conocimiento, sobre todo en la escuela.
El análisis de las sociedades del conocimiento no puede prescindir de una honda
reflexión sobre el futuro de la diversidad lingüística y los medios para
protegerla frente a los riesgos de estandarización y uniformidad que entraña la
revolución de la información. Las sociedades del conocimiento han de orientarse
hacia el diálogo, el aprovechamiento compartido del saber y los beneficios derivados
de la traducción, que permiten crear ámbitos comunes en los que se preserva y
enriquece la diversidad de todos.
Por último, en el Capítulo 10, “Del acceso a la participación:
hacia sociedades del conocimiento para todos”, se destaca la importancia que
reviste una nueva concepción del conocimiento que, lejos de ser un factor de
exclusión como pudo ocurrir en el pasado, favorezca la plena participación de
todos. Ahora bien, es innegable que en el plano mundial se dan numerosas
asimetrías relacionadas con el conocimiento brecha digital, brecha científica,
analfabetismo masivo de los países del Sur, fuga de cerebros, etc. y que su
superposición crea una auténtica brecha
cognitiva. Esta brecha de la que es un ejemplo importante la
desigualdad entre los sexos pone de manifiesto el potencial de exclusión que
pueden conllevar las sociedades del conocimiento, cuando su desarrollo se limita
a promover una economía del conocimiento o la sociedad de la información. Sin
la promoción de una nueva ética del conocimiento basada en el aprovechamiento compartido
y la cooperación, la tendencia de los países más avanzados a capitalizar su
adelanto puede privar a los más pobres de los bienes cognitivos más
fundamentales por ejemplo, los nuevos conocimientos en medicina y agronomía, y
crear así condiciones muy poco propicias para el desarrollo del saber. Por eso,
será necesario hallar un equilibrio entre la protección de la propiedad
intelectual y la promoción del dominio público del conocimiento. El acceso universal al conocimiento debe
seguir siendo el pilar en el que se apoye la transición hacia sociedades del
conocimiento.
Es evidente mencionar como conclusión que la comunidad
internacional debería alentar los métodos de financiación innovadores de la educación
y la investigación, comprendidos los canjes de deudas y las reducciones de la
deuda y del servicio de ésta, a fin de liberar los recursos necesarios para la
educación básica; los gobiernos, el sector privado y los interlocutores sociales
deben explorar la posibilidad de instaurar gradualmente, en el transcurso de
los próximos decenios, un “crédito tiempo” de educación que daría derecho a
disponer de un cierto número de años de enseñanza después de haber finalizado
la escolaridad obligatoria y que cada persona utilizaría en función de sus opciones,
su itinerario personal, sus experiencias y un calendario propio; el acceso a la
educación y la calidad de ésta deben concebirse como necesidades y derechos interdependientes
e inseparables; la educación debe preparar a los educandos para afrontar los desafíos
del siglo XXI, fomentando en particular el desarrollo de la creatividad, de los
valores de ciudadanía y democracia, y de las competencias imprescindibles para
la vida diaria y profesional; la inversión en educación debe apuntar a la
mejora de los contextos de aprendizaje y de la condición del conjunto de las
profesiones educativas.
Publicado por:
Iris
Rodríguez
Licenciada
en Educación Especial
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